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Yipio, instagramer y comediante uruguaya sin pelos en la lengua

“Hablar de sexo hace que la gente se anime más”

De niña, Yisela Paola (35 años) quería ser actriz, famosa y salir en la televisión. Hoy si bien no es actriz, sí probó subirse con éxito a diferentes escenarios como comediante de stand up con un humor picaresco que incluye “malas palabras”. Dice no ser famosa pero tiene más de 26.000 seguidores en Instagram, cifra considerable como para definirla como una “influencer”, que según la RAE es una persona con capacidad para influir sobre otras a través de las redes sociales. También ha logrado salir en TV abierta, pero “gracias a ‘Laurita’” su madre, quien se destaca en TikTok con el usuario @yipio3 (Laurita Madafaker) . En historias de Instagram, @yipio comparte espontáneamente lo que le sucede día a día, interactúa con sus seguidores a quienes les propone consignas divertidas y responde personalmente cada mensaje: “Es que amo a mis seguidores, son como mis hijos. Los tengo contabilizados, al momento son 26. 000. Cuando se va uno, sufro. A veces se me han ido enojados porque no concuerdan con lo que digo, pero si bien me re importan, no voy a dejar de ser yo para conservarlos”, cuenta a SHOP NEWS WEB que la entrevistó para conocer más sobre su historia de vida y sobre su vuelta a los escenarios este jueves 8 de julio.

Por Silvana Brustia Caperchione

Yipio durante uno de sus shows de stand up

En esa red, nuestra entrevistada también habla del amor, de la fidelidad y sobre todo del sexo sin tapujos. Además le declara «su amor» al jugador de fútbol Martín “Pelado” Cáceres, con quien -durante la cuarentena- hizo un vivo, exhibe sus looks de la peluquería, la manicura, y prendas de diferentes emprendedores con quien hace canjes, entretiene con las interacciones con su madre y con su nueva mascota que adoptó: “Gato”, casi no aparece su hija “no le gusta, es tímida”, y etiquetó sin temor alguno a nuestro presidente Lacalle Pou y a la intendenta Carolina Cosse a la hora de declarar su disconformidad frente a las medidas contra los espectáculos públicos durante la cuarentena por la pandemia.

En tu perfil de Instagram te definís como comediante y detallás que no sos ninguna de las hermanas Kardashian pero que igualmente haces de tu vida un reality. ¿Quién es @yipio?

-Soy alguien que encontró algo que le gusta y lo hace a más no poder. Me da vergüenza definirme como artista o comediante porque no sé nada de teoría, no sé cómo armar un chiste, no manejo estructuras. Hay comediantes que sí lo hacen, pero en mi caso todo lo que digo es real. Básicamente cuento lo que me pasa arriba del escenario o durante la cuarentena en mis redes sociales. Siento que en esos espacios y en el momento como lo estoy viviendo, la gente me cree porque es real. No tengo filtros ni caretas. Soy auténtica.

¿Sos tímida?

-Arriba del escenario o en Instagram no, porque no lo tomo como hay gente que me ve. Pero si voy a una reunión social y no entro como @yipio soy tímida. Es más, en la calle o cuando entro a los boliches no entro allá arriba. Hay gente que me dice que no soy igual que en las redes y les respondo que obviamente que no. No es que soy tímida nivel me da miedo, pero tengo que entrar en confianza. Después de eso, parame si querés.

¿Cuándo descubriste el Stand Up?

-Pasé por varias etapas. De adolescente hice un par de cursos de teatro y me gustaron pero no me enloquecían. Me gustaba más lo que veía en la tele o las novelas. Cuando terminé el liceo quería hacer la EMAD (Escuela de Arte Dramático) y si bien mi madre me dijo que me iba a morir de hambre, igual me anoté. Pero me asusté y no di la prueba de admisión. También probé con la Facultad de Psicología, Periodismo en la UTU, cursos de masajes, maquillaje, maquillaje artístico, de todo… pero ninguno terminé.

A los 30 años me separé del padre de mi hija Lara (12 años) y empecé a salir de vuelta. Un día fui al boliche ¿Te acordas?, donde había a una muestra de stand up que conducía Shulay Cabrera y recuerdo que me encantó porque vi que se podía actuar sin dejar de ser uno mismo. Averigüé e hice un curso durante tres meses. Tuve algunos problemas porque como quería escribir de mí, de mi gordura, había cosas que las contaba pero me daba vergüenza más que nada por complejos con mi cuerpo. Siempre me reí de mis cosas y llamé la atención al entrar porque soy grande y tengo una risa particular, ruidosa, pero reírme de mí misma arriba de un escenario era diferente. La primera muestra que tuve fue en el Movie y fue como wow, un montón. Por suerte me fue muy bien por eso quedé más enamorada. Empecé y vi que podía.

Luego subí dos, tres veces… Fue muy sanador porque antes de hacer stand up no me sacaba fotos de cuerpo entero y tenía muchos más traumas que ahora. La primera foto que me sacaron me impactó. Pero después pensé: ¡ya está! No hay manera de decirle a la gente, sácame de este ángulo porque salgo más linda. Aparte hablar en el escenario y reírme de todas esas cosas fue liberador, terapia pura.

“Para mí el humor habilita a decir lo que sea, porque es humor, si no estamos perdidos. Eso sí, siempre trato en el escenario de decir de todo pero sin herir a nadie”.

¿Se puede vivir de ser comediante?

-Al principio es medio difícil subir a un escenario, lo haces gratis. A mí como me gustaba mucho me la busqué, hasta que pude subir seguido. Comencé haciendo Open Mic (micrófono abierto) en diferentes boliches, donde una vez por semana van comediantes nuevos a probar material o comediantes viejos a probar material nuevo. A la par seguía trabajando en la panadería de mis padres. En ese proceso me di cuenta que podía hacer esto que me gustaba y cobrar dinero.

“Ahora tengo otra cancha que cuando comencé, sé leer al público, veo cuando le podés caer con munición pesada o no”.

¿Cuándo comenzaste con las redes?

-Tengo Instagram desde hace 5 años, antes de hacer stand up. Cuando empecé con los shows, lo usé para promocionar y subir algún video. Al inicio de la cuarentena por la pandemia, el 13 de marzo del 2020, tenía 3000 seguidores. En eso organizaron una serie de vivos de 24 horas con diferentes comediantes, donde cada uno participaba media hora y así estábamos todo el día haciendo comedia para la gente gratuitamente. Como había muchos comediantes se intercambiaban los seguidores. Ahí subí 1000 seguidores.

«A veces la gente me escribe diciendo que les cambié el día y siento que es recíproco, porque hay días en que todo está mal, lo cuento, la gente se ríe y yo con ellos. Lo alivianan, se siente todo distinto».

¿Y Laurita Madafaker?

-Mi hija tenía TikTok en mi celular, pero como le regalé uno para ella, se hizo una cuenta nueva y me quedo esa para mí. Con lo de la cuarentena lo comencé a usar pero no me registraba ni Peteco. Un día llegó mi madre de trabajar y la filmé diciendo un comentario fuerte, con malas palabras pero muy gracioso. Lo subí teniendo 300 seguidores y al otro día tenía 1500. Así que la seguí filmando y fue un boom, hoy tiene más de 300.000 seguidores en Tik Tok. Pero hubo un periodo que esa app se puso un poco la gorra y nos censuró porque supuestamente el contenido era fuerte, por lo que muchos seguidores fueron para mi Instagram ya que «Laurita» no tenía. Pero después le cree uno, porque no son el mismo público y querían ver a mi madre. Igual muchos me compraron como personaje y se quedaron en el mío también.

¿Cómo es tu público?

-Es muy particular. Debe aceptar determinadas cosas. No soy apta para todo público. Cuando comencé stand up todos me decían tenés que tener un material más blanco para poder estar en todos los eventos, que abarque todas las edades. Es más, el primer monologo que hice no era fuerte, pero a los 2 días sí lo fue porque mis remates lo son. Sé que esto me acota el campo de trabajo, me lo cuestioné pero aprendí que debo decir esto es lo que soy, mi humor es este, mi estilo es picaresco.

«Si bien en Uruguay hay muchos tabúes, yo puedo decir todo lo que digo sobre sexo porque soy mujer. En el momento en que estamos las mujeres, me es permitido romper barreras, me apoyan más…».

¿Y tus seguidores en Instagram?

-Si bien en el mundo de las redes no es tanto la cantidad de seguidores que tengo, para mí son un montón, es un orgullo tenerlos y mantenerlos. Me siento acompañada. A veces la gente me escribe diciendo que les cambié el día y siento que es recíproco, porque hay días en que todo está mal, lo cuento, la gente se ríe y yo con ellos. Lo alivianan, se siente todo distinto. Aparte les respondo todo, pasó horas, estoy todo el tiempo con el celular. Amo hacerlo, porque lo que más me gusta es como la gente se abre conmigo. Me han contado historias de vida muy fuertes.

¿Cuándo te diste cuenta que te habías convertido en una Influencer?

-No sé si soy Influencer, sé que la gente me hace caso porque lo que recomiendo o vendo siento que es realmente bueno. Porque si te recomiendo algo que no me sirve solo porque gano algún canje o en un futuro dinero, y vos lo usas y después no te es útil, pierdo la credibilidad y la fidelidad de la gente.

“No me siento una persona pública, ni conocida. Y menos famosa, porque lo asocio con el glamour y el dinero de las Kardashian. Siento sí que tengo muchos amigos virtuales”.

En tus redes hablas de sexo libremente…

-Sí. Y la verdad me sorprendió que al hablar tan libremente de sexo y ser como dicen “ordinaria”, hay muchas parejas que me escriben que se animaron a más, a probar nuevas posiciones o hacer cosas que antes no hacían porque me escucharon. Y que la gente se anime a hacer cosas nuevas en el sexo es genial.

Si bien en Uruguay hay muchos tabúes, yo puedo decir todo lo que digo sobre sexo porque soy mujer y gorda. En el momento en que estamos las mujeres, me es permitido romper barreras, me apoyan más y se ríen de todo. Y porque soy gorda, porque si tuviera una belleza hegemónica no sé… Me habilita la gente. Hay que saberla comprar. Ahora tengo otra cancha que cuando comencé, sé leer al público, veo cuando le podés caer con munición pesada o no.

«No sé si soy Influencer, sé que la gente me hace caso porque lo que recomiendo o vendo siento que es realmente bueno. Soy auténtica».

¿Tenés referentes?

-Como admirar no admiro a nadie, no tengo ídolos. Si me gusta el Youtuber argentino Martin Cirio, “la Faraona”, por el hecho de que llegó, que es conocido y vive de esto siendo políticamente incorrecto.

¿El humor te permite decir lo que sea ?

-Para mí el humor sí habilita a decir lo que sea, porque es humor, si no estamos perdidos. Eso sí, siempre trato en el escenario de decir de todo pero sin herir a nadie. Hay otros humoristas que juegan mucho a meterse con las características de alguien, por ejemplo hablar de su pelada y en realidad no sé si esa persona lo tiene asumido o no. Por lo tanto me meto con la gente que está socialmente más aceptada, que la tiene menos difícil.

Tuviste la posibilidad de hacer un “vivo” en Instagram con el “Pelado” Cáceres, ¿cómo lo lograste?

-Sí, con él me aumentaron un montón los seguidores. Tuve la posibilidad porque subía contenido picaresco a la historia de mi Instagram halagándolo y etiquetándolo, porque me encanta, pero nunca me imaginé que él iba a verlas y mucho menos responderme. Le insistí varias veces y un día durante la cuarentena aceptó. Hay gente que dice que lo que hago es acoso, pero a todo el mundo le digo lo mismo: no es acoso porque está habilitado, está consensuado entre las dos partes. Si él no se hubiese prendido, yo no seguía. Para mí fue tremendo logro porque me dijo que él no daba entrevistas, pero terminó aceptando. Ahora me contesta algún que otro mensaje. No tenemos charlas de amigos pero hay buena onda.

“Hay gente que dice que lo que hago al “Pelado” Cáceres es acoso, pero a todo el mundo le digo lo mismo: no es acoso porque está habilitado, está consensuado entre las dos partes. Si él no se hubiese prendido, yo no seguía”.

¿Pensás algún día en apagar el celular e irte de vacaciones?

-No. Nunca. Sí me encantaría irme con el celular y contarle a la gente como estoy pasando. No entiendo como hay gente que se tiene que desintoxicar del celular.

¿Alguna vez sufriste bullying?

-No sentí que haya recibido bullying. Siempre fui gorda desde la infancia y hay cosas que viví por serlo, pero creo que más que bullying te las creas vos mismo. Pienso que va en cómo te eduquen. Si los padres enseñan a sus hijos que sepan defenderse y que la opinión del otro es del otro y no de ellos mismos, todo va a ir mejor. Porque gente mala te vas a encontrar en todos lados, pero si vos estás bien parado te rebota y no te entra.

¿Te cambió la relación con tu madre esta interacción en redes?

-Sí. Siempre tuvimos muy buen vínculo, pero en época de pandemia se puso muy heavy la situación por problemas económicos. Los videos en TikTok hicieron que mi madre mejorara porque estaba triste, con preocupaciones. Incluso ahora me pide más videos. Es más, fue a la televisión y dijo cualquier cosa. Pero la gente quiere eso de ella, que diga lo que piensa todo el mundo y no se anima.

¿Volvés a los escenarios?

-Sí estoy muy contenta con esta reapertura ya que los comediantes y todo el sector de la cultura nos vimos muy afectados por la pandemia. Este jueves 8 de julio, a las 21 horas voy a estar con mi show de stand up en el boliche Q’ATREVIDO. Info Reservas al cel. 093 999 547. Luego, a través de mi Instagram @yipio voy estar anunciando en los lugares en que me voy a estar presentando.

¿Te sentís realizada?

-Me falta todavía. Estoy contenta porque hago lo que amo, pero aún me falta. En este momento mi único problema real es plata. El resto está todo bien. Ah… y conseguir el amor de mi vida. Es tan difícil. Soy una persona que se enamora enseguida pero creen que soy tipo «come hombres» y que no busco una pareja. Y no es así.

¿Cuál es tu cable a tierra?

-Mi hija, siempre mi hija. Para todo, ella. Cuando no puedo más, cuando estoy triste. Y mis amigos. Tengo muy buenos. Lo que no me dio la vida en familia, me lo dio en amigos que me han salvado de que cada una. Me han prestado cifras grandes de dinero, me han llevado de apuro a internarme…

¿Sos conocida?

-Me asombra que exista gente que se emociona con que le responda los mensajes y que me digan por ejemplo: “es la primera vez que me responde un famoso”. No me siento una persona pública, ni conocida. Y menos famosa, porque asocio fama con el glamour y el dinero de las Kardashian o de Ricardo Fort, pero yo tengo más deudas… Siento sí que tengo muchos amigos virtuales y me encanta que me saluden en la calle o me pidan fotos.

En ese momento, una señora que estaba sentada en la mesa de al lado nos interrumpe porque reconoce a Yipio por ser la hija de Laurita y le manda muchos saludos. Yisela agradece y me comenta entre risas: “Mi madre me sacó la fama”…

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