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Trastornos de la conducta alimentaria

¿Qué ves cuando te ves?

Frecuentemente, oímos hablar acerca de los trastornos de la conducta alimentaria: anorexia, bulimia, trastornos por atracón, entre otros. Sin embargo, no existe una única postura al respecto y surgen varias interrogantes…

Por Silvana Brustia Caperchione

En variadas ocasiones, estas enfermedades son tratadas como una “manía común de jóvenes obsesionadas”, cayendo en frases típicas tales como “no quiere comer, está anoréxica”, entre otras, sin cuestionarse a fondo qué le sucede fisiológicamente a una persona para enfermar, ni cuáles son las características socioculturales, ni el ambiente afectivo-familiar que favorece la manifestación.

Para dilucidar el tema en nuestro país, SHOP NEWS WEB realizó una serie de entrevistas a especialistas a nivel público y privado. Es así que dialogamos en primer lugar con la licenciada en Nutrición Elisa Bandeira, integrante del Programa de Nutrición del Ministerio de Salud Pública, quien nos especificó que no hay un plan desde el Ministerio que trate esta temática y nos derivó con el equipo especializado en trastornos de la conducta alimentaria de la Clínica de Psiquiatría del Hospital de Clínicas (coordinados por la psiquiatra-psicoanalista Aurora Polto y la psiquiatra Marianela Cabral e integrado por los nutricionistas Martín Pérez y Guillermo Zeballos y las psicólogas Virginia Sosa, Carolina Carballido, Elena Cantonet y Marta Díaz. Se trata de un equipo multidisciplinario que trabaja en forma honoraria, enmarcado en la Policlínica de Psiquiatría del Hospital de Clínicas, que es el hospital de la Universidad de la República, de la Facultad de Medicina.

En el área privada dialogamos con la doctora Ana Baridón, coordinadora de Aluba (Asociación de Lucha contra la Bulimia y la Anorexia) y con técnicos de la sede uruguaya de Fundación Manantiales (Centro Internacional de Tratamiento de Adicciones). También con los directores de escuelas de modelos de Silvia Cisneros y Bethel Spa, y testimonios de implicados, en recuperación. De este modo, logramos una visión generalizada que nos permite informar y llegar a ciertas conclusiones.

Definición. Los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) engloban varias enfermedades crónicas y progresivas que, a pesar de que se manifiestan a través de la conducta alimentaria, en realidad consisten en una gama muy compleja de síntomas entre los que prevalece una alteración o distorsión de la autoimagen corporal, un gran temor a subir de peso y la adquisición de una serie de valores a través de una imagen corporal. En los últimos 30 años, los TCA surgieron como enfermedades cada vez más frecuentes, sobre todo en los adolescentes. Los estudios sobre estos trastornos muestran un aumento preocupante, principalmente en la población de mujeres de 12 a 40 años.

Tipos de trastornos

*La anorexia es la acción voluntaria de no alimentarse debido al temor a engordar. Se la conoce también como la enfermedad de la voluntad. Porque la anoréxica tiene una voluntad férrea para negarse a comer aun sintiendo hambre.

*La bulimia es la ingestión compulsiva de gran cantidad de alimentos luego de un período de abstinencia, pero como se crea un sentimiento de culpa ante este acto, se acude a métodos como el vómito provocado o el consumo de laxantes o diuréticos para eliminar rápidamente la comida. (A diferencia de la anoréxica, la afectada tiene un aspecto bastante saludable y normal).

*El trastorno por atracón es el caso de las personas que sienten periódicos deseos de ingerir alimentos de forma descontrolada (en ocasiones, sobrepasando la ingesta de 6.000 calorías diarias), pero, a diferencia de la bulimia, no busca contrarrestar el atracón provocándose el vómito, aunque sí sienten culpa y sufren por su cuerpo.

*Vigorexia es la situación creada a partir de una excesiva práctica del deporte y de una obsesiva persecución de la belleza física. Los afectados son en su mayoría hombres y mujeres entre 18 y 35 años, que comienzan a dedicar demasiado tiempo, entre tres y cuatro horas diarias, a esa actividad y lo restan del resto de sus labores u ocupaciones cotidianas.

*La ortorexia nerviosa es la obsesión que algunas personas sienten por la comida sana, hasta alcanzar un punto patológico, ya que excluyen de la dieta los alimentos cultivados con pesticidas o herbicidas pero también la carne y todos los alimentos que contienen grasa. Prefieren llegar a pasar hambre antes que “intoxicarse” con las comidas habituales.

Punto en común

De acuerdo con el equipo especializado del Hospital de Clínicas, lo que comparten todos los tipos de trastornos de conducta alimentaria es la autoestima excesivamente influida por la imagen corporal. “Hay una distorsión del esquema corporal por la que no se pueden ver con la dimensión real que tienen; es a nivel psíquico que se juega: o pueden ser más gordas o más flacas. No dimensionan el tamaño que tienen. Sí hay un sufrimiento intenso asociado a su imagen corporal y a su vez esto mismo se traslada al establecimiento de vínculos, que se dan con dificultades, se restringen, quedando muy solos”.

Origen

Los trastornos de la alimentación siempre han existido, desde Sissi la emperatriz, que pasaba días sin comer, Santa Catalina de Siena, Juana de Arco, pero hoy cada vez son más las personas que presentan estos problemas sin distinción de clases sociales.

Pautas culturales, sociedad actual y medios de comunicación

¿Es que las pautas culturales en la actualidad han determinado que la delgadez sea un equivalente de éxito social? 

Gran cantidad de la juventud lidia por alcanzar el físico ideal influida por la imagen que tienen de modelos o artistas o por publicaciones comerciales a través de los medios de comunicación. Según la psicóloga Carolina Carballido, “asistimos a una era multimediática, que promueve el comprar, el tener; entonces, a través de lo que tengo soy. Es claro que no influye sobre todas las personas, pero sí en las que tienen predisposición a los trastornos de la conducta alimentaria”.  

De todas formas, cada causa es propia, es interna, tiene que ver mucho con el relacionamiento familiar y vincular muy particular que se da y en la estructuración de la personalidad en las etapas más tempranas. Es cierto que la sociedad exige cada vez más estar atractivo y delgado, además, subliminalmente se pide buena presencia como requisito imprescindible para gustar y tener éxito.  Entonces, eso tiene mucho que ver en el modelo que se forman los jóvenes. Según Silvia Cisneros, directora de Silvia Cisneros School Model, “en nuestro país no es como en Europa, donde las modelos tienen una altura mínima de 1.80m y medidas determinadas. Los parámetros de la moda son más amplios y depende mucho de las marcas o empresas para las que se trabaja, que seleccionan determinados estilos”.

Resulta sorprendente percatarse de cómo en una sociedad desarrollada, donde hay exceso de oferta de alimentos en cantidad y variedad, hay una parte de la gente que prefiere pasar hambre o recurrir a conductas purgantes. De Aluba nos explican  que lo que “tiene que ver con los medios de comunicación ayuda, pero para padecer estos trastornos hay que tener la posibilidad, de repente tenés todo el entorno para padecerlos y no los desarrollas. La propaganda ayuda, los talles, etc., pero la base, que es lo más importante, tiene que ver con los vínculos, con los afectos, con la historia, que es lo que determina que un paciente desarrolle una patología alimentaria”.

Interrogantes

Todo esto nos hace cuestionar qué carencia hay hoy en el ser humano que lleva a este desorden del comportamiento. ¿Se antepone el llamado “culto al cuerpo” a la propia salud? ¿Qué le sucede a una persona con trastornos de la alimentación? ¿Hay influencia genética, fisiológica, cultural y familiar que lo determina?

Es difícil dar una conclusión concreta debido a que médicos, psicólogos, psiquiatras, tienen conceptos matizados por sus propias experiencias, pero sí podemos detallar los motivos y los tratamientos que hay en Uruguay.

El motivo

Independientemente de los trastornos a nivel físico, lo trascendental es llegar a conocer cuál es el motivo que conduce a la enfermedad. La respuesta está, quizá, en todo aquello que nos rodea y en cómo nos afecta. 

El motivo es aquello por lo que se inicia una conducta; son impulsos o incentivos. Son impulsos aprendidos los que pueden llevar a estos trastornos, por ejemplo el motivo de aprobación. El deseo de ser aprobado es universal, desde la más temprana edad. El niño busca aprobación paterna, mientras que el adolescente la busca en sus compañeros y el adulto la necesita aunque a veces la oculta o disminuye.

Para los especialistas uruguayos de la Fundación Manantiales es importante comprender que “cuando hablamos de trastornos de alimentación estamos frente a una adicción a comer o no hacerlo; es básicamente una compulsión irrefrenable a no comer o hacer una ingesta compulsiva, a vomitar, a hacer purgas, a estar obsesionados con las calorías, el espejo y la imagen corporal”.

Para el equipo especializado del Hospital de Clínicas, se trata de una conducta de dependencia. Dentro de estas están las adicciones y dentro de eso están los trastornos de la conducta alimentaria. Al respecto, la doctora Ana Baridón dice: “Es una adicción, quiere decir lo no dicho, siempre hay algo que contar”; por eso es difícil tratar una patología alimentaria, “porque aquí lo que genera la adicción es lo que necesitas para vivir .Lo que tienen que aprender es que la comida no es su enemiga”.

El miedo a engordar

Existe en estos trastornos miedo a engordar, porque alguna vez alguien les dijo que “estaban llenitas” o fruto de un ambiente familiar con carencias afectivas donde la persona parece “no existir”. Ponen entonces en marcha un “plan para solucionarlo”, porque creen que su problema radica en el físico; así comienzan austeras dietas, ejercicios, toma de fármacos anorexígenos y todo aquello que caiga en sus manos que les ayude a conseguir su meta.

Una cosa es el cuidado por la estética…

y otra caer en estos trastornos alimentarios que pueden causar daño permanente al cuerpo, afectar trabajo, vida social, y hasta llevar a la muerte.

Es saludable y atractiva una persona delgada, pero no es atractivo enfermarse en el intento. 

Las dietas y el ejercicio no son iguales para todos, hay que tener en cuenta el metabolismo de cada persona. Por tal motivo, Álvaro Padín, director de Bethel Spa, nos comentó que llevan adelante programas de investigación, prevención e información en temas relacionados con trastornos de la alimentación y que supervisan dietas y programas específicos para distintos problemas de salud, tales como sobrepeso, obesidad. 

Además cuentan con área médica, con nutricionistas especializados en el sector de gimnasio y también en lo que refiere a su escuela de modelos, donde en todo este tiempo solo han tenido dos casos, por lo cual han hablado con ellas y luego con sus padres.

Considera que para revertir esta conducta hay que educar, se puede transformar a favor de la salud. Ellos realizan talleres que brindan herramientas para controlar el peso corporal y no caer en trastornos.

Silvia Cisneros plantea que “si bien el tema de la alimentación es muy delicado, lo que se recomienda a las chicas es que coman las 4 comidas principales y las dos colaciones para que su cuerpo tenga un perfecto funcionamiento y no tenga que hacer banco de reserva, es ahí cuando se producen los desajustes alimenticios o la retención de líquidos y grasas saturadas en el cuerpo. Si te alimentas bien, con una dieta rica en frutas, verduras y carnes, también podés darte los gustos en dulces. El tema es tomar mucha agua y hacer deporte, una conducta que no a todas las chicas les gusta, pero que es lo ideal. Cualquiera sea la edad que tengas, sin duda ayuda a una mejor calidad de vida”.

Ana y Mía

Hay grupos en la web, Ana y Mía y Princesas de porcelana, hechos por las propias personas con trastornos que se pasan tips para lograr su meta: “delgada hasta los huesos”. Por suerte, existen otras también de ayuda, por ejemplo Un espejo, Mil motivos.

Terapias para el tratamiento en Uruguay

En los trastornos de la alimentación es necesaria la ayuda. Si no se tratan, pueden morir a causa de la enfermedad.

*El Método de Fundación Manantiales es personalizado. Usa una síntesis de las terapias cognitivas-conductuales, las grupales, el psicodrama, la familiar sistémica, la PNL, el análisis transaccional, la gestáltica. Su objetivo es enseñar al paciente a comer  normalmente, atenuar los síntomas físicos y cambiar los pensamientos destructivos en relación con la comida y el peso. Es fundamental que antes del tratamiento se haga una evaluación del estado físico y mental, la gravedad del trastorno y la voluntad para cambiar del paciente. Se deben romper los círculos viciosos de conductas familiares que mantienen el trastorno alimentario. Por ejemplo, hay que tratar en algunos casos que los padres sean menos exigentes y sobreprotectores con sus hijos. El tratamiento se focaliza en la estabilización del peso, el restablecimiento psicológico y la prevención de recaídas. Es ambulatorio, y su duración varía de acuerdo al caso.

*En Aluba, las pacientes van entre los 12 a los 40 años, aproximadamente. Las que son mayores es por lo general porque ya tuvieron algo durante la adolescencia. Es un grupo de autoayuda. Cuando el paciente entra lo primero que se le hace es un diagnóstico a ver si tiene una patología alimentaria o no. El tratamiento es ambulatorio, porque tratan de que no dejen sus actividades curriculares. Una vez por semana tienen una reunión con la familia; siempre hay un terapeuta que marca las asambleas. El grupo va enfocándose en corregir los hábitos, después en socializarse y por fin, hacer un proyecto de vida. Y cuando tienen todo eso, no necesitan más de la enfermedad. Están seguros de sí mismos, saben qué quieren y cómo conseguirlo, y han aprendido a vivir.

Los pacientes traen lo que se cocina en la casa, para que aprendan a comer en cierto tiempo; se ayudan unos con otros. Les enseñan a controlar su alimentación.

Ana Baridón dice que es esencial que “la familia de los adolescentes los cuiden; la mirada de los padres a los hijos es fundamental; la anorexia se ve, la bulimia es más difícil. Y ante cualquier duda, donde sea, consultar, sobre todo prestar atención cuando los adolescentes dicen que quieren hacer dieta, o miran las calorías o hablan mucho de las comidas sanas, que está bien, pero cuando se pasa la raya a lo obsesivo, son llamadas de atención muy fuertes”.

*Equipo de TCA de la Clínica de Psiquiatría del Hospital de Clínicas. Se trata de un equipo multidisciplinario. Más allá de las instancias particulares de cada técnico que se hace cargo de su área, después tienen reuniones que en teoría son quincenales pero las hacen semanales porque discuten a cada paciente desde todas las disciplinas y se discuten entre ellos, porque “en el debate está la retroalimentación, hay un ida y vuelta, porque es la forma en que se saca al paciente adelante”. Hay un compromiso: ‘Es un día a día y a cada paciente lo pensamos mucho’”.

Existen diferentes instancias para trabajar: en primer lugar, son supervisados por el equipo de nutricionistas, donde los pacientes –de 10, 9 son de sexo femenino- comparten con los profesionales lo que denominan “almuerzo terapéutico”: se trata de un espacio que funciona en el equipo hace mucho tiempo y ha dado grandes resultados, es valiosísimo. “Lo que se intenta en esas instancias es que sea un espacio educativo de cómo alimentarse y vincularse, ya que una de las características particulares de esta patología es que tiene una conflictiva muy fuerte, de mucha tensión, que es justamente el acto de comer, de compartir, de sentarse a la mesa con la familia. Muchos de ellos no pueden hacerlo, por eso se busca que los pacientes se reamiguen con la comida; se trata de renaturalizar el acto de comer frente a los otros”. 

Luego los pacientes ingresan a las instancias de grupo terapéutico y después vienen los controles psiquiátricos y/o nutricionales. Promueven una relación diferente con el alimento, de manera que en el conflicto ya no se juegue más con la comida sino que se juegue “intrasíquicamente”, de este modo el paciente no tiene por qué estar “fijando el conflicto estereotipadamente en su relación con la comida sino en que mejore en su relación con los otros y consigo mismo”.

Es un equipo que trabaja con una escucha psicoanalítica. Si bien es necesario aliviar el síntoma, hay que producir cambios profundos. Ir a la causa, que el paciente pueda comprender cuando se relaciona frente a un alimento, que pueda entender qué no está bien en su vida. Una vez que el paciente se recupera, se le habilita a tener un relacionamiento normal con la comida, no es no tengo ningún problema, porque en algún punto se miden, pero no les genera ya conflicto, porque evidentemente con este abordaje multidisciplinario aprenden cómo nutrirse, y a superar el problema vincular.

De forma genérica, como tiempo se plantean 2 años como límite, donde el paciente tiene que haber hecho los movimientos necesarios para continuar con un tratamiento pero fuera del equipo. Para contactar con este grupo, el teléfono es 2487 1515 interno 2344, donde piden una hora de recepción para el  Equipo de Trastornos de la Conducta Alimentaria.

Testimonios

Existe una gran cantidad de personas que tienen serios conflictos con la alimentación y padecen con estas enfermedades. Incluso no quieren reconocerlo, por eso no es tan fácil y simple de tratar. SHOP NEWS obtuvo el testimonio de 2 pacientes de Aluba. A continuación, una reseña de sus relatos (los nombres fueron cambiados para preservar su intimidad).

Paola: “Cuando entré a Aluba no era consciente de la enfermedad y del daño. Los demás lo notaron por mi conducta con la alimentación, el miedo a la comida, la pérdida de peso y obsesión por ello, el alejamiento de mis vínculos, el miedo a salir, las mentiras y manipulación. Mis días se basaban en una dieta muy estricta y recurría a la actividad física de forma obsesiva. De restringirme tanto tiempo, terminé en el atracón y el vómito. Luego me sentía con un vacío enorme, por momentos me odiaba y me castigaba por todo. Estaba desbordada. A Aluba llegué por mis amigas y mi madre, que me llevó. Me costó mucho permanecer por mí misma y sobre todo sentir ganas de mejorar. Sin embargo, pude enfrentar aspectos de mi vida, y  empezaron a cambiar en mí esas conductas dañinas, aunque me fue difícil dejar el vómito. Pero cuando comenzás a estabilizar las ingestas, automáticamente se van abriendo las puertas y ves lo que realmente te está haciendo daño y angustiando por dentro. Te das cuenta que el plato de comida y el cuerpo perfecto no son el problema, sino que hay algo más allá. Se puede mejorar; con muchas ganas y esfuerzo se puede”.

Claudia:Comencé con dietas que se me fueron de las manos, dejé de comer y para mí era normal. En el caso de sentir apetito, tenía como una voz dentro que me decía: no comas. Perdí 15k y yo me veía cada día más gorda. Me pesaba periódicamente y mi felicidad estaba en ver que bajaba de peso. En ese tiempo dejé de tener ganas de salir, de juntarme con amigas, no tenía ganas de nada; perdí la menstruación. Para mí era algo torturante mirarme a un espejo, era mi mayor enemigo. Después de muchos meses mi madre se dio cuenta de que no era una conducta normal y me mandó al psiquiatra, quien me diagnosticó anorexia. 

Desde ese día pasé a la bulimia, me daba atracones y después vomitaba. Así recuperé el peso perdido y me sentía horrible, no quería salir a ningún lado, no me sentía bien nunca y cuando salía tomaba mucho alcohol, para evadir la realidad. Disminuyó mi rendimiento en el liceo, que siempre fue bueno, pero no podía concentrarme, perdí algunas materias, sentía ganas de no vivir más. Mis únicas comidas eran de atracón y vómito, hasta que llegué al punto de no tolerar nada, ni gelatina; mi cuerpo rechazaba todo automáticamente. Un día me desvanecí y  estuve internada una semana; al salir, mi madre, que se enteró de Aluba, decidió llevarme. Allí pude ir cambiando mi relación con la comida, he aprendido a cuidarme, a estar estable y sentirme mejor conmigo misma. Sé que aún me falta mucho por avanzar, pero confió plenamente en Aluba y en su equipo terapéutico. Tengo además el ejemplo de compañeras a las que les han dado el alta, y algunas que están por irse. Es un camino largo, pero que vale la pena, porque vale la pena la vida”.

Conclusiones

El tema de los trastornos alimentarios genera muchos interrogantes, debido a que en algunas ocasiones los podemos confundir con un sano estilo de vida por moda, belleza, salud y estética. La familia tiene un papel más importante de lo que se cree, ya que los problemas comienzan en casa, así que una detección a tiempo por parte de los padres puede ser crucial para el tratamiento y recuperación de estas enfermedades.

En nuestro país es necesaria la colaboración de todos. Del gobierno, de una institución organizada, de recursos para el equipo interdisciplinario especializado en patología de la alimentación, de más grupos de autoayuda que incentiven al paciente a cumplir su proyecto de vida, de grupos de autoayuda para padres que optimicen los esfuerzos de asistencia, y cada uno de sus miembros.

Cada persona es libre de estar acorde consigo misma y tener siempre presente que lo más importante es el interior, porque el exterior va cambiando con el tiempo y el cuerpo “diez” pasa a un segundo plano.

“Cada causa es propia, es interna, tiene que ver mucho con el relacionamiento familiar y vincular muy particular que se da y con la estructuración de la personalidad en las etapas más tempranas”.

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