

Informe 2024: Consumo de carne en Uruguay y el fenómeno del 1° de mayo

Cada vez más uruguayos incorporan verduras a la parrilla, no solo como guarnición, sino como parte integral del ritual. Zapallos, morrones, cebollas, berenjenas y papas se suman al fuego, aportando color, sabor y variedad. Al mismo tiempo, nuevas formas de cocción en altura —como el uso de parrillas móviles o canastos suspendidos— permiten asar carnes de forma más lenta y controlada, reduciendo el contacto directo con las brasas y conservando mejor los jugos. Esta evolución respeta la tradición pero abre la puerta a una parrilla más diversa, saludable y creativa.
Aunque el consumo global de carne crece, esta fecha en particular representa un termómetro social, económico y hasta emocional del país. Las dificultades de abastecimiento expusieron tensiones estructurales del rubro cárnico, pero también dejaron en evidencia la persistente preferencia del consumidor por el trato directo, la calidad del producto nacional y la confianza en el carnicero de siempre.
Consumo de carne en Uruguay (2024)
El Instituto Nacional de Carnes (INAC) publicó su informe anual con datos que reflejan el comportamiento del consumo cárnico en Uruguay durante 2024. Según el estudio, el consumo promedio per cápita fue de 99,3 kg, superando en 5 kg al registrado en 2023. Esta cifra confirma una tendencia ascendente en la preferencia de los uruguayos por las carnes, siendo la carne bovina y el asado en particular los grandes protagonistas.
Fuente: INAC
Origen de la carne
1º de mayo: el día del asado

Más allá de las cifras anuales, el 1° de mayo se consolida como la jornada de mayor venta de carne en el país, superando incluso las fiestas de fin de año. Según Hebert Falero, presidente de la Unión de Vendedores de Carne (UVC), “el 1º de mayo nunca falla”. El corte estrella es, sin sorpresas, el asado, una tradición que se vive en familia, entre amigos y al calor de la parrilla.
La demanda alcanza su pico en la víspera del Día de los Trabajadores, especialmente el 30 de abril, cuando las carnicerías tradicionales experimentan una verdadera “corrida” de compradores.
No obstante, este año no estuvo exento de dificultades. Falero denunció que los tres principales abastecedores no entregaron carne fresca al inicio de la semana debido a medidas sindicales, generando desabastecimiento de asado en varias zonas. La situación golpeó especialmente a las carnicerías pequeñas, que no cuentan con capacidad de acopio. Además, destacó que muchos consumidores rechazan el asado de feedlot, pese a su calidad, debido a su alto contenido graso y bajo rendimiento en la parrilla.
