


En Canelones, rodeado de más de 10.000 m² de áreas verdes, árboles, ovejas y caballos, La Estancia: Hotel Residencial propone otra mirada. Su fundador, el empresario uruguayo Sabino Montenegro, lleva más de 15 años en el rubro de la atención gerontológica y ha decidido romper con el molde.
“No se trata solo de cuidar, sino de crear un ambiente donde la persona mayor pueda vivir plenamente, con respeto, dignidad y alegría”, afirma Montenegro.
Inaugurada en 2020, La Estancia combina el confort de un alojamiento premium con servicios integrales que van desde la alimentación y lavandería hasta atención médica, actividades recreativas, y el acompañamiento de una trabajadora social. Su capacidad actual es de 32 residentes —con ocupación completa— y ya cuenta con una sucursal en Pando para 12 personas, en un entorno aún más campestre.
“Volví a reírme todos los días”
Entrevista a Blanca R., residente de 81 años
Blanca se sienta en una silla de madera bajo un árbol enorme y sonríe mientras un grupo de residentes hace ejercicios con música suave de fondo. “Yo no quería venir. Pensé que era como esos lugares donde uno se apaga. Pero mis hijos me insistieron. Y acá encontré otra vida. Recién hice yoga, más tarde viene un muchacho con la guitarra, y los fines de semana vienen mis nietos. Me siento bien. Volví a reírme todos los días”.
Esa rutina incluye caminatas, celebraciones religiosas, fiestas familiares, talleres de memoria, cocina y hasta encuentros con animales. “Tenemos ovejas, caballos… incluso alguno les habla como si entendieran. Y capaz que entienden”, agrega Blanca riendo.
Para Montenegro, esto es solo el comienzo. La Estancia avanza en dos proyectos ambiciosos:
“Queremos cambiar la forma en que Uruguay piensa la vejez. Planificarla con tiempo, entender que es una etapa más, no un problema a resolver. Con afecto, diseño y conciencia, podemos hacer la diferencia”.