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El escritor y exreportero de guerra volvió a provocar con declaraciones demoledoras sobre Europa y Argentina durante la Feria del Libro de Buenos Aires. En esta nota, contrastamos sus dichos con otras voces, recordamos su paso por Montevideo y reflexionamos sobre la vigencia de su mirada.

Europa, Argentina y la decadencia según Pérez-Reverte: entre la provocación y la lucidez

“Europa es una porquería en este momento, una piltrafa. Y se lo merece”. Así, sin eufemismos ni maquillaje verbal, Arturo Pérez-Reverte volvió a encender la mecha en la Feria del Libro de Buenos Aires, donde no solo habló de literatura, sino del mundo tal como lo ve: crudo, caótico y en decadencia.

No es la primera vez que el escritor español dispara contra lo que considera la descomposición moral y cultural de Occidente. Con la lengua afilada y la mirada de quien fue testigo de guerras en los Balcanes, África y Medio Oriente, sus palabras duelen, pero también despiertan.

“Europa se está yendo al carajo y yo no lo lamento: nos lo merecemos”, dijo sin dudar. En el mismo tono, comparó a Argentina con un espejo roto de esa Europa: “Es Europa, pero perdió su influencia moral y se vulgarizó”.

Sus frases no fueron solo opiniones al pasar: resonaron con fuerza en medios y redes. Algunos lo tildaron de reaccionario, otros lo celebraron como uno de los pocos que se atreve a decir lo que muchos piensan en voz baja.

Una voz entre muchas, pero distinta

Para comprender sus palabras hay que recordar quién es Pérez-Reverte. Nacido en Cartagena en 1951, fue reportero de guerra durante más de dos décadas antes de volcarse por completo a la literatura. Su prosa, tan visual como un disparo, lo ha convertido en un autor imprescindible de la literatura en español. Es miembro de la Real Academia Española desde 2003 y autor de obras como El capitán Alatriste, Territorio comanche y El pintor de batallas.

Sus críticas no son nuevas, pero el contexto europeo actual da a sus palabras una gravedad particular. Entre el ascenso de extremismos, la incertidumbre migratoria, las crisis políticas y el desgaste democrático, Europa parece haber extraviado su relato.

Otras voces lo enfrentan. El historiador Timothy Garton Ash sostiene que “la Unión Europea, con todos sus defectos, sigue siendo el experimento democrático más exitoso del siglo XXI”. Mientras tanto, la filósofa Marina Garcés habla de una “resistencia cultural desde la ternura”, no desde el desencanto.

Pérez-Reverte, en cambio, elige la trinchera: “No hay revolución sin sangre, sin destrucción. Todo lo demás son discursos vacíos”.

Montevideo, el Filtro y una charla que no olvido

Escuchar a Pérez-Reverte siempre ha sido como entrar en un campo minado de verdades incómodas. Pero también de sensibilidad. De la que no se nota de inmediato, pero aparece cuando baja el volumen del personaje.

Lo conocí en Montevideo, cuando cubría la huelga de hambre de los etarras en el Hospital Filtro. Caminamos por la calle 18 de Julio, él con su cuaderno apretado bajo el brazo, observando la ciudad como quien busca las costuras de una historia. No necesitábamos cafés ni flashes: la calle era su mejor sala de prensa. Me habló entonces del deber de contar lo que incomoda, de resistir el adormecimiento de la conciencia, y de seguir escribiendo incluso cuando parece que ya nadie escucha.

¿Provocador o clarividente?

Lo que Pérez-Reverte plantea no es solo una crítica a Europa o a Argentina. Es un llamado –áspero, directo– a dejar de fingir que todo va bien. A revisar el modo en que la cultura ha sido desplazada por el espectáculo, y la política por el algoritmo.

¿Se equivoca en las formas? A veces. ¿Acierta en el fondo? Muy probablemente.

Tal vez nos molesta no lo que dice, sino que lo dice con palabras que ya no usamos. Con verdades sin filtro, como las de aquella cobertura en Montevideo que aún recuerdo. Con esa mezcla de brutalidad y honestidad que sólo puede tener quien ha mirado de frente lo peor y lo mejor del ser humano.


¿Y vos? ¿Estás de acuerdo con Pérez-Reverte o creés que exagera? ¿Europa y Argentina atraviesan una verdadera decadencia o es solo una visión apocalíptica más? Comenta, compartí y súmate al debate.

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