

Viajar se hizo accesible y eso conlleva a muchas transformaciones
Por Jacobo Malowany para SHOP NEWS
No siempre una charla sobre turismo habla de hoteles, vuelos o temporadas. A veces, el viaje comienza antes y termina mucho después. Eso fue lo que ocurrió en el último encuentro de Tribu de Interioridad, donde una pregunta simple: ¿el turismo es para todos o para unos pocos? abrió una conversación inesperada sobre identidad, consumo, espiritualidad y vida cotidiana.
La paricular propuesta reunió voces de España, Uruguay y Argentina, con trayectorias muy distintas, pero unidas por una inquietud común: qué estamos haciendo realmente cuando viajamos.
Del mapa al territorio vivido
Desde Uruguay, Jacobo Malowany puso sobre la mesa una idea incómoda para el sector: el turismo se democratizó, pero no siempre se pensó qué hacer con ese cambio.
“El turismo se hizo accesible y eso lo transformó todo. Hoy ya no se trata solo de ir lejos, sino de entender qué experiencia buscamos.”
Lejos de defender modelos exclusivos, insistió en mirar hacia lo cercano:
“Hay lugares sin grandes atractivos icónicos que funcionan porque tienen identidad, relato y comunidad.”
Sus ejemplos no vinieron de folletos internacionales, sino de pueblos pequeños, experiencias sencillas y emprendimientos donde el visitante se involucra, aprende y se queda más tiempo.
No todo viaje deja huella
El economista José Luis López aportó perspectiva y variedad al planteo:
“No existe un solo turismo ni un solo viajero. Existen muchas motivaciones, muchas búsquedas y muchos sentidos posibles del viaje.”
Para él, el cambio central no es tecnológico ni comercial, sino cultural:
“Cada vez más personas quieren entender por qué viajan y no solo mostrar que viajaron.”

El ruido del turismo masivo
La voz crítica llegó desde la experiencia académica y territorial de Elisa, que puso palabras a una preocupación extendida:
“Hay un relato ideal sobre el turismo y una realidad muy dura en muchos destinos saturados.”
Recordó ciudades donde la masificación borró el pulso cotidiano y advirtió:
“No todo puede ni debe transformarse en atractivo turístico. Cuando eso ocurre, se pierde esencia.”
Una preocupación compartida por Santi, desde una mirada ciudadana:
“Cuando la masificación domina, la cultura deja de respirarse. Solo queda tránsito y consumo.”
El viaje que no figura en los catálogos
El momento más singular del encuentro llegó cuando Miguel (Magnánimo) propuso salir del mapa turístico y entrar en otro territorio: el interior.
“Todo lo que no está dentro de uno cansa. Lo único que sostiene es la curiosidad por comprenderse.”
Desde la idea de geografía interior, planteó que muchas veces se viaja para tapar vacíos que no se quieren mirar:
“El poder de compra no es capacidad de compra; es poder de curiosidad.”
Cuando la vida redefine el viaje
Hacia el final, el encuentro cambió de tono. Jacobo compartió que atraviesa una situación de salud compleja. No lo hizo para generar silencio, sino para explicar algo más profundo: cómo cambia la noción de viaje cuando la vida interpela.
“Hoy el viaje es este: conversar, escuchar, compartir tiempo con otros.”
Lejos de cerrar el debate, ese momento lo volvió más humano. Nadie habló de turismo durante unos minutos y, sin embargo, todos entendieron que el tema seguía ahí.
¿Para todos o para unos pocos?
La charla no buscó respuestas finales. Dejó, en cambio, algunas certezas abiertas:
Tal vez la pregunta correcta no sea quién puede viajar, sino qué aprendemos cuando lo hacemos.